Nicolás Vergara, Enrique Mujica y Juan Manuel Astorga comentaron los resultados obtenidos por la Presidenta Bachelet en la última encuesta Adimark. Además se refirieron al cambio de mando.
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Yo creo que las Universidades y sus facultades de Medicina (Siquiatría si es que existe de esa forma), Sicología y Sociología tendrán una larga y profunda labor en el análisis de la reacción de la ciudadanía después de lo ocurrido con el terremoto en Chile.
Claramente el juicio de muchos de nuestros ciudadanos está guiado por criterios alejados absolutamente de lo que debiera, a mi juicio, ser lo importante, es decir, la gestión. Lo ocurrido con el llamado de atención a Carabineros, el desmadre de las protestas de los Pingüinos, el desastre de la noche del 11 de Septiembre de 2007 especialmente en Santiago, el Transantiago, el episodio de la ex ministra Provoste y varias cosas más, son una muestra palpable que su administración no fue lo buena y menos lo épica que han querido hacernos creer.
Sin ese análisis de expertos que yo sugiero, me atrevo a esbozar una conclusión que llega a ser casi sombría y es que el éxito comunicacional de un gobierno puede tapar y aminorar los muchos errores cometidos, y más aún, infundir en la población que lo que no se hizo, por grave que haya sido, no tiene ninguna trascendencia frente a la capacidad de asumir a una alta autoridad, como Bachelet, como alguien cercano y cálido.
Hasta el minuto tampoco se ha puesto el ojo público en las cosas que no se hicieron en forma previa; aunque se ha tratado, con mucho éxito hay que decirlo, de bajarle el perfil a este aspecto; en la administración pública, quien reciba un cargo debe auditar a su predecesor y verificar que haya cumplido con las tareas de su puesto, si ello no hubiese ocurrido, quien se recibe debe adoptar las medidas correspondientes; si se detectaran posibles delitos, se presentarán las querellas del caso. En el caso de la planificación de protección civil, si la administración de Lagos no hizo su labor, Bachelet tenía el imperativo legal y moral de hacer todo lo que estaba pendiente o que simplemente no hizo, en eso no hay justificación alguna para que después de 4 años de administración de Bachelet las cosas hayan seguido de la misma forma en que se recibieron de parte del Gobierno de Lagos.
Se dice que la presidenta Bachelet habría firmado un decreto 48 antes del terremoto, subordinando al Jefe de Estado Mayor Conjunto y por ende las FF.AA., a decisiones de despliegue dispuesta por la ONEMI; Dios nos debiera haber sorprendido confesados si ello se hubiese llevado a cabo, luego de haber conocido el desastre de organización que mostró la ONEMI. Más grave es descubrir que al parecer nadie sabía de esa coordinación, situación que entrega más argumentos a quienes estimamos que el gobierno no se preparó para proteger a la ciudadanía ante una catástrofe, cualquiera que ella fuese.
Me parece que el tiempo e investigaciones serias mediante, podrán orientarnos a los ciudadanos preocupados que fue lo bueno y lo malo que se hizo, y aquello que previamente perdió toda prioridad, como la protección civil, frente a tareas superficiales como se puede concluir luego de ver grandes despliegues comunicacionales, tales como la famosa muñeca gigante.