Hasta hace muy poco no entendía qué significaba exactamente pasar los 40, hoy sí; los hijos te piden que los dejes a una cuadra del colegio.
Uno se acuesta para hacer hora, hay que ir a buscar a la niña a las 2 de la mañana. Pasado los 40, uno habla generalmente de cómo era, no de cómo va a ser, pero hay algunas cosas buenas; ya no importa mucho si vas a ser o no.
Uno después de los 40 es parte de un sistema muy complejo de responsabilidades, ya tienes a tu cargo parte importante de tus gastos, sabes exactamente que todos tus ingresos irán a parar a los proveedores del consumo de tu familia, cada luca es demandada por el estado que formaste en tu propio gobierno, donde por supuesto tú no gobiernas, pero después de los 40 hay algo que se asemeja a la resiliencia: la idea de levantarnos cada mañana, de discernir cómo cresta crear soluciones inmediatas para pagar las cuentas, para verse presentable, para responder siempre, para estar mejor.
Señores, ¿qué tiene de bueno pasar los 40? Tiene mucho de bueno. Por ejemplo, ahora puedes empezar a correr maratones, o mejor todavía, subir cerros como si fuera manda, ahora sí puedes confundir a la consciencia comprando una talla más, ahora sí puedes hablar todo el día de lo que comes o no, de las pulsaciones, de sentirte metrosexual, de ponerte poleritas ajustadas, pensar incluso en un tatuaje o, en una de esas, comprarte un Porsche.
Así todo, tu mujer te empieza a decir que no puedes hacer dos cosas a la vez, que repites los cuentos, que te acuerdes de depositarle, que dejes de ver TV tan fuerte, que el platito, que nada te combina, en fin…
Llega el domingo y están todos esperando al monitor-guía, para que nos diga qué plan tiene para hoy, tienes que sorprender, tienes que liderar el día de descanso, tienes que ser un buen anfitrión.
A mano derecha el mall, a mano izquierda el río Mapocho, adelante la carretera concesionada, atrás el barrio…
Me parece ayer cuando perdía el tiempo con amigos de barrio, de colegio, de universidad. Hoy, después de los 40, los veo extraños, o porque se casaron raro o porque pasó más tiempo y ya no somos ni el dedo chico de lo que fuimos.
Después de los 40 tenemos amigos de 60, gente madura, que todo lo sabe, que ya aterrizó.
Después de los 40 cuesta cada vez más pasar la revisión técnica.
Después de los 40 hay que ir al urólogo y no es tan terrible…
Feliz Cumpleaños
Wena Felipin!!
Te gusta lo del urologo parece!