Interesante el comentario de Fernando Villegas sobre la reacción de los partidarios de Bachelet, respecto a la gente de Chilevisión. La verdad es que no debiera ser sorpresa la experiencia vivida por Villegas y los periodistas de ese canal durante la despedida de Bachelet de la Moneda.
Además de las “muchas” cosas buenas que ha dejado el paso de la Concertación por el gobierno de Chile, también nos ha legado una herencia y es una fractura profunda y divisoria entre los distintos segmentos de nuestro país. La rabiosidad aludida por Villegas no es algo anecdótico; ya hemos visto esa actitud en las noches de los 11 de Septiembre, en el desmadre de las celebraciones deportivas, en como se daña los buses del Transantiago, los carros del Metro, etc.
El rotundo fracaso de la Concertación en mejorar la calidad de vida de los sectores más pobres de nuestro país, fue también un combustible aportado por esta misma coalición para que en nuestra sociedad se hayan ahondado las ya conocidas divisiones entre las distintas clases sociales y económicas.
Los miles de millones de pesos gastados en las famosas intervenciones en sectores más desposeídos no sirvieron de mucho y al realizar un balance arroja como resultado una pérdida.
La retórica socialista populista no sirvió para mejorar la calidad de vida de millones de Chilenos y como compensación les han dejado esa sensación de rabia y de injusticia, que obviamente ha tapado la tremenda ineficiencia de los Gobiernos de la Concertación.
Si hay un símbolo de todo lo que expreso, al menos para mi, son los famosos rayados callejeros o más conocidos como graffitis; este verdadero emblema de la irritación, normalmente atenta contra los bienes públicos (muchos de ellos de apoyo a la comunidad como el metro) o bien en sectores donde la calidad de vida es mejor y en una suerte de imitación de perros meones, miles de jóvenes furiosos y desparpajados estampan sus dibujos en paredes de todas las ciudades de nuestro país, como un verdadero discurso que dice: “Aquí estoy yo y estoy empoderado para hacer lo que yo quiera”.
No se si el término de los Gobiernos de la Concertación servirá para aplacar esta rabia en amplios sectores de nuestra sociedad, pero al menos el discurso oficial ya no actuará de combustible para seguir inflamando esa conducta tan nefasta.
Que quiere que le diga Sr. Villegas… con su actitud de matón intelectual especialmente con la concertación en un par de odiosas columnas. Además de su público desprecio por temas afines a ella como el progresismo o los derechos humanos lo hacían un blanco fácil para cualquier concertacionista. Ud. escogió la comodidad de no pegarle muy duro a los que le pagan el sueldo (no sólo Piñera) y hacer bolsa a la Concertación., aténgase al legítimo desprecio de una parte de la poblacion. Esto es sin llorar.
Bien Carlos, con un “Sin llorar” se puede justificar la tortura y los desaparecidos. Se necesitan más recursos. A los recursos intelectuales me refiero.
Parece más cerca a la realidad lo propuesto anteriormente, por esa persona que cree representar a alguien sólo por supuestamente pertenecer al club. Coincido esta vez con él, al destacar el daño que produce el crear la sociedad desde una postura de ellos contra nosotros. Ese es el camino para llegar a situaciones en el que finalmente muchos quedan llorando. Normalmente los menos poderosos y necesitados.
Respecto de Chilevisión, todos podemos prender la tele y observar que, además de una línea definida, no ha sido utilizada políticamente. Parece más una excelente gestión, que ha generado adhesión que se mide en rating, a pesar de que podría cuestionarse largamente su línea editorial, lejos de ser elegante…
Tendenciosa ha sido la línea de La Nación, que ha sido utilizada de una manera tan burda como la utilizó la dictadura. Esto es algo que es aún más discutible, ya que no es de alguien que puede decidir qué hace con su inversión, sino que supestamente es de “todos los chilenos”, y los iluminados deciden qué hacer con nuestra inversión.
quién es ese periodista de chilevisión! qué manera de confundir las cosas. Qué sería para usted el pueblo pueblo? parece que hubiese estado a punto de vomitar cuando describía a esa gente que lo insuló. Picao me parece más bien usted con ese lenguaje peyorativo con el que habla. De poca educación es precisamente la reacción poco reflexiva suya. Huele a clasismo, a rasismo, es periodista usted? una vergüenza expresarse en esos términos. Retírese que en vez de garantizar la formación de opinión pública, la está volviendo pa atrás. Guácatela!
Aun no escucho el programa, tengo la costumbre de leer los comentarios primero, pero el comentario de Ana me descompuso, que agresividad tan desagradable.
En mi humilde opinión, parece que algunos partidarios que fueron a despedir a Bachelet se trasladaron a este blog. Si hay algo que evidencia pobreza mental y espiritual es asumir que cualquier comentario fundado de parte de una persona que piensa distinto, es matonaje intelectual, en especial si lo que se está relatando es el acto cobarde de una masa y no un análisis teórico sobre un hecho cualquiera.
Adolfo Hitler, uno de los personajes más abominables de la historia moderna, dijo esta frase: “Cuanto más grande es la mentira, más gente la creerá”. Esta máxima también fue muy empleada por otra ideología terrible durante gran parte del siglo XX, y me refiero al comunismo.
Bachelet se retiró con un 84 % de popularidad, que es absolutamente evidente, se debe a una extraña necesidad de nuestro pueblo de contar con una especie de “Mater familias” que nadie pidió, pero que sin embargo logró permear a millones de Chilenos.
Los últimos antecedentes han evidenciado que durante la administración completa de Bachelet, se gobernó casi como en un reality, es decir con el people meter en la mano, analizando minuto a minuto, a través de dos empresas de encuestas, que reacción causaba cada una de las decisiones de la mandataria y como se percibía a los integrantes del gobierno. En un rápido análisis, se podría concluir que en Chile se instauró una forma de gobernar donde la imagen es lo importante, olvidando que al ser electa ella prometió un plan de Gobierno y no un con concurso de popularidad.
Claramente Chile no es el país reconciliado que muchos políticos de todas las tendencias nos quieren hacer creer. Bachelet y muchos Concertacionistas le han echado combustible a la división, algunos de manera más solapada y otros de forma más abierta, pero sin duda alguna Chile no es un país unido.
Me podrán dar muchas explicaciones del porque Bachelet no sacó a las FF.AA. durante las primeras horas posteriores al terremoto, pero nadie me va a convencer que la Sra. Presidenta resolvió desde la rabia de la hiel y no con la sabiduría de una mandataria.
La verdad de las cosas, en política desconfío de dos hechos: 1. Desconfío de los Presidentes con 80% o más de popularidad y 2. Desconfío de pueblos que apoyan a un político con más del 80%. En ambos casos me parece que es bueno el cilantro, pero no tanto…..después de todo somos sólo seres humanos
Mm, cómo te explicas que en estos años socialdemócratas se haya llenado de piñeristas con tarjeta de crédito, autos onderos, celulares planos y todas esas tonterías que indican que el modelo le infló el pecho a los provincianos y los merócratas clase media, los envalentonó tanto que ven a piñera como un espejo, una especie de cánon, un caudillo del bienestar económico.
Extraño el comentario, como diría un amigo no entiendo pa’donde va la micro. No veo en que influye Piñera para que una persona se compre un celular de tal o cual marca, un auto con esto o con lo otro, eso más bien se acerca a la idiosincrasia de los Chilenos.
En cuanto a la Clase Media, que bueno que lo menciona, puesto que su Concertación le hizo verónicas por muchos años a este segmento de la población. La Clase Media se las ha rascado sola éstos 20 años y aunque no le guste, gracias al modelo económico que dejaron los militares, empleando entre otras cosas las famosas tarjetas por Ud. aludidas, hemos logrado superar hasta la fecha dos crisis económicas.
Finalmente, si es por decidirse por uno u otro modelo, prefiero a Piñera, que nos guste o no, ha hecho fortuna con sus negocios, que a sus amigos Concertacionistas, ya que muchos de ellos tienen buena situación económica gracias al dinero de muchos Chilenos; por supuesto nadie nos pidió el permiso para ello.
Interesante el comentario de Fernando Villegas sobre la reacción de los partidarios de Bachelet, respecto a la gente de Chilevisión. La verdad es que no debiera ser sorpresa la experiencia vivida por Villegas y los periodistas de ese canal durante la despedida de Bachelet de la Moneda.
Además de las “muchas” cosas buenas que ha dejado el paso de la Concertación por el gobierno de Chile, también nos ha legado una herencia y es una fractura profunda y divisoria entre los distintos segmentos de nuestro país. La rabiosidad aludida por Villegas no es algo anecdótico; ya hemos visto esa actitud en las noches de los 11 de Septiembre, en el desmadre de las celebraciones deportivas, en como se daña los buses del Transantiago, los carros del Metro, etc.
El rotundo fracaso de la Concertación en mejorar la calidad de vida de los sectores más pobres de nuestro país, fue también un combustible aportado por esta misma coalición para que en nuestra sociedad se hayan ahondado las ya conocidas divisiones entre las distintas clases sociales y económicas.
Los miles de millones de pesos gastados en las famosas intervenciones en sectores más desposeídos no sirvieron de mucho y al realizar un balance arroja como resultado una pérdida.
La retórica socialista populista no sirvió para mejorar la calidad de vida de millones de Chilenos y como compensación les han dejado esa sensación de rabia y de injusticia, que obviamente ha tapado la tremenda ineficiencia de los Gobiernos de la Concertación.
Si hay un símbolo de todo lo que expreso, al menos para mi, son los famosos rayados callejeros o más conocidos como graffitis; este verdadero emblema de la irritación, normalmente atenta contra los bienes públicos (muchos de ellos de apoyo a la comunidad como el metro) o bien en sectores donde la calidad de vida es mejor y en una suerte de imitación de perros meones, miles de jóvenes furiosos y desparpajados estampan sus dibujos en paredes de todas las ciudades de nuestro país, como un verdadero discurso que dice: “Aquí estoy yo y estoy empoderado para hacer lo que yo quiera”.
No se si el término de los Gobiernos de la Concertación servirá para aplacar esta rabia en amplios sectores de nuestra sociedad, pero al menos el discurso oficial ya no actuará de combustible para seguir inflamando esa conducta tan nefasta.