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Tres claves para comprender el resurgimiento de la guerra civil en Libia

Ya van siete años de caos en Libia, y el panorama no se ve auspicioso. ¿Qué pasa realmente en este país?

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9 Abril, 2019

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“Hace siete años el caos llegó a Libia”, escribe la BBC. Y la situación está lejos de ser resuelta. El resurgimiento de la guerra civil está marcada por la ofensiva de las fuerzas lideradas por Jalifa Haftar, quien lleva el mando militar de un gobierno paralelo en el este del país desde 2014,y que decidió emprender un avance con el fin de tomar la capital, aprovechando el debilitamiento del gobierno oficial y el poder que tienen las milicias en esta nación de África.

¿Por qué Libia llegó a esta situación?

Las protestas antigubernamentales de la “primavera árabe” en 2011 catapultaron la intervención de la OTAN y el derrocamiento de Muamar Gadafi, quien gobernó el país por más de 40 años.

Gadafi había convertido a la nación petrolera en uno de los países con más altos estándares de vida en África, con atención médica y educación gratuitas. Sin embargo, sumó diversas denuncias por violaciones y abusos de los derechos humanos.

Fue así como la aparente estabilidad se quebró con la muerte del líder libio y tras años de enfrentamientos entre milicias de todo tipo, Trípoli, la capital, ahora es escenario de serios enfrentamientos entre fuerzas rivales que buscan tomar el poder.

¿Quiénes controlan el país?

Existen miles de milicias en el territorio de Libia, y son ellas las que tienen en sus manos el destino del país. Estas milicias están repartidas entre los dos centros de poder político en que se dividió el país, este y oeste.

En el oeste, en la capital, está el centro político reconocido por la Comunidad Internacional. Se trata del Gobierno del Acuerdo Nacional, liderado por el primer ministro Fayez Sarraj, un ingeniero que durante el último tiempo ha concentrado sus esfuerzos en obtener apoyo militar y político, pero que en la práctica tiene poca influencia sobre el resto del país e incluso sobre sus propias fuerzas.

En la contraparte, a 1000 kilómetros de la capital, en la ciudad de Tobruk, se encuentra el parlamento elegido en 2014 en unas disputadas elecciones y cuyos representantes son fieles las tropas de Jalifa Haftar.

El parlamento se mudó al este en 2015, luego de que las fuerzas que tenían el poder se negaran a renunciar tras los comicios. Según revela la BBC, “algunos de estos parlamentarios respaldaron el acuerdo de la ONU para un gobierno de unidad, pero desde entonces el Congreso se ha negado a reconocerlo y ha estado bloqueando los esfuerzos para organizar nuevas elecciones y quieren a Haftar al frente del país”.

Las divisiones también son ideológicas, ya que algunos altos mandos son islamistas militantes o moderados, otros son secesionistas o monárquicos y otros son liberales. 

¿Quién es Jalifa Haftar?

Hafter apoyó a  Gadafi a llegar al poder por medio del golpe a la monarquía en 1969 y pronto se transformó en comandante de las fuerzas libias en la guerra árabe-israelí de 1973. Pero su su ascenso terminó con la derrota de Libia en la guerra con Chad en la década del ochenta, donde también fue capturado.

Tras eso, decidió desertar y dio un vuelco al unirse a la oposición armada contra Gadafi, siendo parte de la organización de varios intentos fallidos de golpes de estado. Más tarde se trasladó en los alrededores de Washington por 20 años, lo que provocó que se especulara sobre un presunto vínculo con la CIA.

Su regreso a Libia en 2011 fue para comandar las fuerzas durante el levantamiento contra Gadafi. Pero tras el derrocamiento, desertó de la revolución al ver el caos que se generó a un año de la muerte del dictador, y se propuso ir en contra de varios grupos militantes islámicos que se asentaron en el este de Libia.

Durante los últimos años, a través de una serie de batallas en esa región, logró reconquistar la mayor parte del este de Libia, además de las valiosas instalaciones petroleras. Así es como, en los últimos meses, ha expandido su influencia hacia el sur y ha definido a sus enemigos como extremistas islámicos, imitando la figura del Presidente de Egipto, Abdel-Fattah el-Siss

El apoyo Hafter lo constituyen Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Francia, quienes ven en él la mejor esperanza de estabilizar al país.

 

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