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Columna de Cony Stipicic: El PS en pecado

Tras la revelación del manejo de las arcas del socialismo, la periodista opina que si bien “el PS no le debe favores a nadie” es insólito que en tiempos del descrédito instalado por la relación entre política y dinero nadie haya verificado los flancos abiertos. Y concluye: “no puedes pregonar a los cuatro vientos que el mercado es cruel y que el capitalismo no aplica para el manejo de ciertos bienes y servicios, y a la vez lucrar gracias a él.

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Por: - 13 mayo, 2017 - Comentarios

“Todo esto es un delirio. Ahora somos el niño símbolo de la colusión del PS con la gran empresa. El único partido que cuidó su plata y no depende de empresas o aportes extranjeros; que manejó todo con total transparencia; que jamás ha tenido una acción de alguna empresa, solo instrumentos de renta fija… Ese partido termina ahora transformado en bruja de hoguera por santurrones ignorantes, como los inquisidores medievales”.

No voy a revelar a quién corresponde esa indignación, pero no es difícil imaginar su conexión con el diseño del manejo del patrimonio del Partido Socialista.

En ese descargo hay muchas verdades, pero también algunas omisiones.

Verdades: el PS no le debe favores a nadie, ni ha visto transitar maletines negros ni armó martingalas con boletas por trabajos nunca realizados para levantar platas. Se las arregló a punta de la renta que generaron sus inversiones.

Otra: la ignorancia supina con que políticos, observadores y ciudadanos reaccionan frente a esto es vergonzosa. Sólo un botón: la diferencia entre tener acciones y tener bonos de una compañía es sideral.

Una más: el aprovechamiento político y oportunista. Beatriz Sánchez “abraza” a los militantes de base del PS; Alejandro Guillier habla de “malas prácticas” que se deben investigar y siente “dolor”; Felipe Ward acusa el “robo socialista”; Gabriel Boric califica lo del PS como “desolador” y llama a “acoger y construir con quienes no son parte de esto”; Rojo Edwards dice que “si el PS admite que es un error (…) pedimos que devuelvan lo que se ganó”, y Sebastián Piñera los acusa de ser como el padre Gatica.

Agotador.

Pero hay omisiones importantes en esa declaración del militante indignado.

Primero, la renta fija no exime de potenciales conflictos de intereses. Los bonos de compañías, por nacionales que sean, fluctúan en función de los resultados de éstas.

Dos, el descriterio político. Aunque quien lo cometa sea un técnico a cargo del manejo de las arcas de un partido, existe un mandante y éste no puede no considerar el contexto de descrédito que instaló la relación política y dinero. ¿Cómo nadie se preocupa de verificar que no haya flancos posibles de abrir? Insólito.

Tercero: ser socialista no significa vivir en una luna de Saturno y no tener obligaciones patrimoniales. Pero a cualquier militante se le exige consecuencia y coherencia. No puedes pregonar a los cuatro vientos que el mercado es cruel y que el capitalismo no aplica para el manejo de ciertos bienes y servicios, y a la vez lucrar gracias a él. Esa inconsecuencia da directo en la línea de flotación de las declaraciones acumuladas por años. Pecado fatal.

Los PS se perdieron una oportunidad dorada de mostrar el justo equilibrio en que se pueden hacer muchas cosas, con transparencia y afirmados de principios.

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