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Precios de los alimentos vuelven a ser la preocupación mundial

La zona central de Estados Unidos produce el 90% de la cosecha de trigo, maíz y soya, producción que podría verse disminuida por la escasez de lluvias y una menor proyección del Departamento de Agricultura, a casi un mes de que comience la cosecha. JAVIERA SILVA

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18 Julio, 2012

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Campos que usualmente están verdes en esta época del año en Estados Unidos, hoy están de un tono café, ya sea porque las plantaciones se han secado, o porque simplemente nunca brotaron. Son algunos de los efectos de las altas temperaturas y la peor sequía desde 1956 que azota a la zona central de Estados Unidos, donde radica el 90% de la producción de trigo, maíz y soya de ese país.

Otro de los efectos está en el bolsillo de la cadena productiva agrícola. Los precios de los granos se han disparado en el último mes, con índices como el S&P GSCI o el CRB Food avanzando más de 20% desde junio hasta la fecha (ver gráficos), ante las expectativas de una menor cosecha en Estados Unidos.

El Departamento de Agricultura estadounidense hizo una revisión a la baja la semana pasada, con un rendimiento estimado de la cosecha de maíz de 146 bushels por acre en promedio (9,2 toneladas por hectárea), 20 bushels menos que lo estimado en junio.

Pero esta tendencia no es nueva. Es el tercer verano boreal en los últimos cinco años en que los precios agrícolas tienen un importante incremento, claro que la mayor diferencia es que este nivel de sequía dejará una producción menor que la de 2003, aunque mayor que la de 1988.

Así, por ejemplo, el precio del maíz ha pasado desde US$506 el 15 de junio, hasta más de US$770 ayer. Esto se repite con el trigo, que en la misma fecha se cotizaba en torno a los US$528, y en lo que va de esta semana no ha bajado de los US$880. Pero esta alza, que deja atrás un panorama más bien tranquilo observado en meses recientes, también es señal de que la demanda se mantiene sólida.

De todas maneras, estimaciones de Wells Fargo señalan que esta alza de precios podría influir en la inflación en el segundo semestre de este año para EEUU. Pero el precio de los commodities agrícolas en EEUU no deja indiferente al resto del mundo. Estados Unidos es el mayor exportador de maíz, trigo y soya, con una representación de una de cada tres toneladas de los granos básicos que se comercializan en el mercado mundial.

Esta alza enciende las alertas en América Latina, donde hay una historia de inflación relacionada al precio de los alimentos. El año pasado, la inflación de alimentos bordeó el 10% en Brasil, un país donde éstos representan casi un cuarto de la canasta de IPC. Pero los analistas creen que aún no es tiempo de preocuparse. Si bien, los precios están subiendo, aún están por debajo de sus récord.

Según David Rees, economista de Capital Economics, el alza de precios parece ser algo temporal, pero aún así “la historia muestra que normalmente hay un desfase de entre seis a nueve meses antes de un salto en los precios a través de una inflación en los precios al consumidor”, señala en una nota a clientes.

“La inflación de alimentos debería continuar cayendo en lo que queda del año y es poco probable que contribuya más de 1% a las tasas de IPC en la región el próximo año”, agrega.

Como explica Pedro Herrera, director de investigación de Alimentos y Agronegocios de HSBC para América Latina, que continúen estas alzas en los granos depende de cómo varíe el tiempo en esa zona de Estados Unidos.

“Hay un punto en que suben los precios, en que los granos están tan caros que la demanda disminuye, ahí llega a un tope. Pero todavía no estamos a ese tope, aún hay posibilidades de que siga subiendo un poco más”, en caso de que no llueva en las próximas semanas en la zona, aclara.

Si bien la cosecha en EEUU comienza entre agosto y septiembre, en su informe semanal el Departamento de Agricultura estadounidense estima que sólo el 31% de la cosecha de maíz está en buenas o excelentes condiciones, lo que representa una baja desde el 40% de la semana anterior. En tanto, las condiciones de la soya cayeron a 34% frente al 40% en la categoría buena a excelente.

El panorama no es alentador y la posibilidad de precipitaciones en la zona es aún incierta. El meteorólogo agrícola Don Keeney, de MDA EarthSat Weather, comenta a Reuters que “las lluvias llegarán muy tarde para el maíz pero ayudará a la (producción de) soya”, mientras que la sequía podría extenderse hacia el oeste y el noroeste de la zona central de EEUU, lo que podría afectar aún más a la producción de cereales.

El alivio para los precios podría venir una vez que se conozca la real producción agrícola de EEUU, o incluso a fines de este año o principios de 2013 -cuando comience la cosecha en América Latina-, en caso de que la cosecha estadounidense real sea cercana a las pesimistas proyecciones del Departamento de Agricultura.

“Si es que llegan estos precios a ese momento, (la cosecha en América Latina) podría hacer que los precios comiencen a bajar un poco, porque está llegando toda la producción latinoamericana y el mercado comienza a mirar más la cosecha que viene desde América Latina que a la cosecha de EEUU que pudo haber estado débil el año anterior”, explica Herrera.

Aunque los precios de los alimentos sigan al alza, los bolsillos latinoamericanos podrían tener un respiro de la mano de una baja en los precios de los combustibles y un menor crecimiento en la región, según Capital Economics. De hecho, el crecer por debajo del potencial permitiría contener la inflación.

Debes saber

¿Qué ha pasado? 
Los precios de los commodities agrícolas han tenido una fuerte alza en el último mes.

¿Por qué ha pasado? 
El Departamento de Agricultura estadounidense proyectó una menor cosecha de maíz y soya, debido a la sequía en la zona central de EEUU.

¿Qué consecuencias tiene? 
Los precios seguirían al alza, al menos hasta que llueva o se conozcan las cifras reales de producción durante la cosecha.

¿Cómo me puede afectar? 
Esta alza podría repercutir en la inflación de alimentos en América Latina, aunque los economistas consideran que es aún muy pronto para estimar su impacto real.

Vía Pulso.

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