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Pet Shop Boys Introspective

Tres décadas de Introspective de Pet Shop Boys: porque la vida es una fiesta

Un proyecto musical pop atrevido, con canciones que fueron estrenadas tal y como fueron pensadas: de seis o más minutos, porque para bailar siempre debe haber tiempo.

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Por: - 11 octubre, 2018 - Comentarios

Cuando Neil Tennant definió el tercer disco de su banda, se refirió a él como un disco para bailar, pero absolutamente introspectivo. El adjetivo no aclara mucho, aparte de hacer eco del nombre del disco, más si pensamos que prácticamente toda la música del dúo ingles Pet Shop Boys -aunque esté pensada para la pista de baile- es introspectiva. Escarba en lo que llevamos dentro y lo expone en estrofas pictóricas y beats que siempre se asemejan a los latidos del corazón.

Hace 30 años se editaba vía Parlophone, Introspective, un disco de siete largas canciones (fijarse que el quinto track es en verdad un medley de dos canciones) que mezclan ese ítalo disco a lo Moroder, con la impronta pop anglosajona que permanece vivo y vigente al paso de los años.

Canciones como “Left to My Own Devices”, “Domino Dancing” o “Always on My Mind” (quizás el mejor cover que se haya hecho de una canción, que -debate aparte- incluso podría superar a su original) no han dejado de sonar nunca en la radio. Incluso todavía se pueden encontrar esos dramáticos y juguetones video clips de fines de los 80 en alguna cadena de música o se mantienen acumulando reproducciones en Youtube.

El trance musical de Pet Shop Boys en Introspective permite cerrar los ojos, bailar un pop tribal que te conecta contigo, sentir a flor de piel lo que pasa bajo cada una de las capas que hemos puesto sobre emociones, pensamientos y sensaciones que muchas veces afloran cuando el estímulo musical es melancólico. Acá, los Pet Shop Boys decidieron que se puede celebrar la miseria propia, los anhelos de proyectos o el escurridizo amor, brazos en alto, porque para ellos, la vida es una fiesta.

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