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Estudio demuestra que una dieta basada en grasas y azúcares pueden dañar funciones cerebrales

Hace poco se publicó un estudio de la Universidad Macquarie de Sydney, Australia, que detalla cómo nos pueden llegar a afectar los alimentos altos en grasas y azúcares. Según la investigación, el consumo de alimentos procesados puede perjudicar la memoria y el apetito.

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19 Febrero, 2020

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Es la denominada “dieta occidental” la que, según dijo un estudio de la Universidad Macquarie de Sydney, Australia, podría ser perjudicial para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Esta alimentación consiste en alimentos procesados, sal, azúcar, grasas y carnes rojas.

Los voluntarios de esta investigación tenían entre 20 y 23 años de edad. A algunos de estos se les puso bajo una estricta “dieta occidental”, mientras que a otros que ya consumían dietas más sanas se les observó con normalidad. Los “occidentales”, tras siete días bajo este tipo de comida, sacaron puntajes notablemente más bajos en pruebas de memoria y encontraron que la comida chatarra era apetecible justo después de haber terminado una comida.

Según dice Richard Stevenson, profesor de psicología en la Universidad Macquarie de Sydney, a  The Guardian: “Después de una semana con una dieta de estilo occidental, la comida sabrosa, el chocolate y los dulces se vuelve más deseables cuando estás satisfecho”. Además, sentenció que “esto hará que sea más difícil resistirse, lo que lleva a comer más, lo que a su vez genera más daño al hipocampo y un círculo vicioso de comer en exceso”.

El hipocampo es la zona de nuestro cerebro que regula tanto la memoria como el apetito, y que este se vea dañado en cualquier aspecto puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud. “Cuando el hipocampo funciona de manera menos eficiente, los recuerdos no se inhiben sino que llegan como en avalancha por lo que la comida se vuelve más atractiva”, dijo también Stevenson.

Tal como ocurrió en Chile con la Ley de Etiquetados, el profesor Stevenson argumentó que, con el tiempo, los gobiernos se verán bajo presión para imponer restricciones en este tipo de comida, de manera similar a lo que estamos viendo con el tabaco. Y, para avanzar en estas materias públicas, el investigador apunta a que este estudio es un buen paso para “Demostrar que las comidas procesadas pueden encaminar a sutiles discapacidades cognitivas que afectan el apetito y sirven para instar a la excesiva ingesta alimenticia en jóvenes debiera ser algo preocupante para cualquiera”.

 

 

 

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