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Primer ministro de Italia anunció interrupción de todas las actividades productivas: “Es la peor crisis que vivimos desde el final de la II Guerra Mundial”

“Es la crisis más difícil en nuestro período de posguerra”, comentó Giuseppe Conte al declarar el cierre total de la producción no esencial en Italia, el país donde más personas han muerto a causa de la pandemia del coronavirus.

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23 Marzo, 2020

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El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, ordenó suspender todas las actividades productivas en el país, salvo las esenciales, para detener la propagación del coronavirus.

“La decisión tomada por el Gobierno es la de cerrar toda la actividad productiva en el territorio que no sea estrictamente necesaria, crucial e indispensable para garantizarnos bienes y servicios esenciales”, aseguró Conte en un discurso pronunciado el sábado 21 de marzo en el Palacio Chigi.

Además, precisó que los negocios alimenticios de primera necesidad, como los supermercados, permanecerán abiertos, al igual que las farmacias, los bancos y el transporte.

La decisión de aquel gobierno se anunció luego de que este sábado se informara que Italia contabilizara 793 muertes en 24 horas. Actualmente, el número total de contagios es de 59.133 y de 5.476 el de fallecidos.

Difícil pero necesario

Conte reconoció que se trata de una “decisión difícil”, aunque la considera “necesaria” para la nación con más víctimas mortales de todo el mundo, por encima de China, país donde surgió el brote.

El primer ministro indicó que todas las empresas deben incentivar el teletrabajo y que solo seguirán trabajando de forma presencial aquellas personas que realicen una actividad “relevante para la producción nacional” en las fábricas de la nación.

“Ralentizamos el motor de Italia, pero no lo detenemos”, destacó Conte. “Es la crisis más difícil en nuestro período de posguerra“, manifestó.

Conte alentó a sus compatriotas italianos a respetar “las normas, con paciencia, responsabilidad y confianza” para que el número de contagios disminuya, y reconoció que “quedarse en casa no es fácil” pero que es la única solución para proteger las vidas de todas las personas.

“Nuestro sacrificio de quedarnos en casa es mínimo comparado con el que hacen otros ciudadanos, trabajadores en hospitales, miembros de las fuerzas del orden, empleados de supermercados y servicios públicos. Hombres y mujeres que no solo van a trabajar, sino que cumplen cada día con un acto de gran responsabilidad hacia la nación”, aseveró.

 

 

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Hace un mes Roma, Milán, Florencia, Nápoles o Bérgamo derrochaban vida. Todo marchaba con normalidad, y el país, de hecho, se preparaba para celebrar el 500° aniversario de la muerte de su gran pintor, Rafael. Italia miraba con preocupación a China, epicentro de la pandemia, pero con la sensación de que todo estaba bajo control. Los casos infectados eran tres, todos importados del país asiático, y estaban aislados en la capital en un hospital de referencia en enfermedades infecciosas. El primer contagio local confirmado aquel 21 de febrero, ahora imposible de olvidar, frenó todo en seco y dejó paso a la pesadilla. Un hombre de 38 años, deportista, sin ninguna conexión con China, residente en la localidad de Codogno, un pueblo de 15.000 habitantes a 60 kilómetros de Milán, fue el paciente uno oficial en Italia. El virus se extendió en el hospital en el que había sido atendido, en principio por una neumonía atípica, también entre el personal sanitario. Los científicos no consiguieron identificar al paciente cero que contagió a este hombre, por lo que la contención del virus se complicó. Según los expertos, el virus circulaba ya por el país transalpino desde hacía semanas sin que nadie lo hubiera advertido, confundido con una gripe común o transmitido por pacientes asintomáticos. “El que llamamos el paciente uno probablemente era el paciente 200”, ha dicho el virólogo Fabrizio Pregliasco. El domingo 23 de febrero, cuando el número oficial de contagiados superó los 130, el Gobierno ordenó cerrar por completo 11 localidades de Lombardía y Véneto en las que viven 50.000 personas y donde se había registrado la mayor parte de los contagios. Hoy, las buenas noticias solo llegan desde esos pueblos, donde se ha frenado casi completamente la propagación del virus. Además, el primer contagiado, después de pasar casi tres semanas ingresado en la UCI, está a punto de recibir el alta. En el resto del país, que hace unos días superó a China en número de fallecidos, la situación sigue siendo crítica. “Es la peor crisis que vivimos desde el final de la II Guerra Mundial”, resumió el primer ministro Giuseppe Conte el sábado por la noche. #covid-19 #italia

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