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La unión de los expertos para investigar el coronavirus

Coronavirus

El covid-19 ha causado la muerte de 22.295 personas y más de 492.603 contagiados en todo el mundo.

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26 Marzo, 2020

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El coronavirus iniciado en la provincia de Hubei, China, se identificó a comienzos de enero como un nuevo tipo de coronavirus. Desde ese momento los científicos de todo el mundo se han puesto a trabajar y hacer un seguimiento de esta pandemia.

Gracias a los avances tecnológicos se ha podido reducir el coste de la secuenciación genética, lo que ha generado que las máquinas sean pequeñas para caber en una mano. Con esto se han podido sacar muestras en todo el mundo.

“A partir de las secuencias podemos ver cómo se extiende el virus, la velocidad a la que se propaga y calcular el número de personas infectadas. Cuantas más secuencias recibimos, más precisas son las cifras”, comentó la profesora de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, Anne-Miek Vandamme.

En 2015, la profesora Vandamme dirigió un proyecto para ayudar a analizar e interpretar los datos de la secuenciación, en especial para aquellos laboratorios que no estaban acostumbrados a utilizar análisis genéticos complejos. Ese proceso masivo, o NGS en inglés, puede generar grandes cantidades de datos.

Usualmente un artículo de investigación se tarda meses en ser publicado. Es por esta razón que la necesidad de compartir información lo más rápido posible ha hecho que se compartan “prepublicaciones”.

“El impulso hacia la ciencia abierta, los datos abiertos y la prepublicación ha cambiado realmente nuestra forma de experimentar el discurso científico en este brote, en comparación con los anteriores”, manifestó el director del proyecto NextStrain y profesor de la Universidad de Basile (Suieza), Richard Neher. 

NextStrain

Este recurso digital llamado NextStrain, utiliza datos genómicos para controlar la evolución de los organismos causantes de enfermedades, en tiempo real. Este ha efectuado el seguimiento de varios brotes como el zika, el ébola y el dengue.

Hasta el momento ya se tienen más de 700 genomas del covid-19, los cuales se pueden usar para hacer un seguimiento del brote detectando nuevas mutaciones del virus. Cada semana, NextStrain publica informes de la situación semanal.

Gracias a este proyecto, se pudo detectar que el inicio del brote de coronavirus en Irán fue por una persona, mientras que en el Reino Unido, habían cuatro introducciones distintas.

“[La secuenciación de los casos] se volverá aún más importante porque, a medida que empecemos a superarla [la pandemia], algo que esperamos conseguir, nos dirá cuántas cadenas de transmisión siguen circulando y si el virus está siendo transportado de una región a otra”, explica Neher.

Mapa genético

En comparación con los otros tipos de coronavirus, esta nueva cepa tiene muchas diferencias con las anteriores, como el SARS o el MERS. “Ciertamente eran mucho menos fáciles de transmitir y también tenían una presentación muy distinta, puesto que había muy pocos pacientes asintomáticos. Uno de los muchos retos que afrontamos aquí es que personas que presentan síntomas muy leves han sido esenciales en la transmisión del virus”, explica Neher.

“Eso es mucho más difícil de controlar, porque hay que convencer a alguien básicamente sano de que se distancie de los demás”.

“Secuenciar un genoma hoy día es muy rápido, pero en el caso de las proteínas es distinto”, dice Charlotte Uetrecht, del Heinrich Pette Institute, perteneciente al Instituto Leibniz de Virología Experimental, en Alemania. La experta estudia las proteínas del C65ovid-19 a través de un proyecto llamado SPOCkS ME

 “En este momento mi laboratorio está produciendo las proteínas [del nuevo coronavirus]. Lo que queremos es ver si se comportan igual [que las de otros coronavirus]. Por lo general necesitamos producir las proteínas y purificarlas hasta un punto determinado para poder observarlas. De modo que es mucho más laborioso que la secuenciación”.

Anteriormente no se tenía un gran interés por estudiar el coronavirus, el cual ya había tenido un impacto reducido en la población.

“Los coronavirus causantes del resfriado común no eran (considerados) peligrosos. Hasta el SARS, no hubo apenas investigación sobre los coronavirus (…) Parecía un virus aburrido e irrelevante”, manifestó Uetrecht.

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