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Los 7 hallazgos del Curiosity en sus 3.000 días marcianos y la muerte del “topo” InSight

En febrero próximo la NASA planea tener a otro vehículo en Marte, el Perseverance, el cual fue lanzado en julio de 2020.

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19 Enero, 2021

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El 6 de agosto de 2012 el Curiosity llegó al suelo de Marte, de eso ya han pasado poco más de ocho años en la Tierra, pero no tanto en el planeta rojo. El 12 de enero que acaba de pasar, el vehículo de exploración cumplió 3.000 días marcianos, unos cuatro años investigando a nuestro vecino.

El equipo científico de la misión recopiló diferentes imágenes y datos de lo que el Curiosity ha descubierto y ha sido testigo:

1.- Eclipse solar

Las lunas Fobos y Deimos pasan frente al Sol cada dos años marcianos (1 año marciano = 687 días de la Tierra), cerca de los equinoccios estacionarios.

En el día 2.359 se captaron los 22 kilómetros de diámetro de Fobos pasar frente al astro, un trayecto que solo duró 35 segundos.

Tener en cuenta un cronometraje preciso de de los tránsitos lunares ayuda a comprender las interacciones de las mareas entre Fobos y Marte.

2.- Nubes “noctilucientes”

Solo una pequeña cantidad de vapor de agua es necesaria para formar nubes en la atmósfera de Marte, las que suceden especialmente en las épocas más frías del año y alrededor de altas cimas.

El Curiosity ya había captado nubes antes, pero el día 2.410 registró estas nubes noctilucientes que se formaron a 31 kilómetros de la superficie.

Se les llama “noctilucientes” debido a que permanecen iluminadas aún después de que el Sol se haya ocultado.

3.- No es un “planeta rojo”

A pesar de que desde hace años es conocido como el planeta rojo, tiene muchas variantes de colores diferentes. Eso quedó demostrado con pequeñas excavaciones que se llevaron a cabo por el vehículo, dejando ver que hay mucho más aparte de una superficie oxidada y expuesta a la radiación cósmica.

De los 29 agujeros que se han realizado con éxito, se puede observar el gamas desde el rojo almagre hasta el azul grisáceo, lo que representa la variedad de minerales y fluidos con los que las rocas han estado en contacto.

4.- Torbellino

Los rayos de Sol calientan el suelo y la formación de viento pueden generar grandes remolinos —conocidos como vórtices—, estos son invisibles hasta que pasan por un área polvorienta o con tierra suelta, revelando así su forma.

En el día 2.847 el Curiosity captó un torbellino a una distancia superior a un kilómetro, por lo que el equipo pudo realizar una animación de cómo éste recorrió el lugar.

Según la información la altura de éste sería superior a las 50 metros, con más de cinco metros de ancho.

5.- Panorama marciano

Esta es la vista panorámica de más alta resolución que existe del planeta, fue tomada a finales de 2019 y cuenta con 1.800 millones de pixeles.

Se trata del Valle Torridon, nombrado así en honor a una región de sedimentos en Escocia.

6.- Sulfatos en el suelo

El Curiosity hizo una evaluación de los minerales del monte Sharp, formado por capas de sedimentos depositados por el viento y el agua.

Los colores oscuros corresponden a rocas ricas en minerales sulfatos, los que pudieron haberse formado cuando las condiciones climáticas de Marte pasaron de húmedas (las que propician la formación de arcilla) a áridas, las que dejarían los sulfatos.

7.- Sedimentos y un planeta habitable

En el día 2.922, el Curiosity tomó su “selfie” más reciente para celebrar un taladrado exitoso de tres hoyos, cuyo material se usó para dos experimentos de “química húmeda” para extraer moléculas orgánicas.

Las rocas de este lugar fueron formadas por sedimentos arrastrados por antiguas corrientes y lagos, lo que sugiere que este planeta fue habitable y capaz de sostener la vida si es que hubo.

Los primeros dos hoyos fueron nombrados en honor a la paleontóloga Mary Anning, cuyas investigaciones en los acantilados del suroeste de Inglaterra ayudaron a entender la vida marina prehistórica de la Tierra.

La muerte de InSight

A bordo de la misión InSight se encontraba el “Topo” (Mole, en inglés), un brazo robótico que buscaba perforar el suelo marciano para poder medir la temperatura interna del planeta, pero la NASA dio la misión por perdida al no poder haber cumplido con su prometido.

El instrumento de 40 centímetros y que tenía una capacidad para cavar 3 metros solo pudo adentrarse un par de centímetros en el terreno.

“Le hemos dado todo lo que tenemos, pero Marte y nuestro heroico topo siguen siendo incompatibles“, dijo en un comunicado Tilman Spohn, parte del equipo investigador. “Afortunadamente, hemos aprendido mucho que beneficiará a futuras misiones que intenten excavar en el subsuelo”.

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