Depresión estacional: Así es cuando la poca luz y el frío afectan la salud mental

“No es que a la persona le falte fuerza de voluntad, sino que hay un problema que necesita ser tratado”, dicen expertos.

Se acerca el invierno y con ello los días más fríos y cortos, la menor cantidad de luz hace que algunas personas empiecen a ponerse más tristes y ven afectadas por su salud mental.

De hecho, esto se ha estudiado y tiene un nombre “SAD” o Seasonal Affective Disorder (en español, Trastorno Afectivo Estacional), cuya aparición en esta época del año tendría relación directa con la falta de luz solar que afecta el equilibrio químico del cerebro, según expertos.

Síntomas

En las personas se manifiesta un bajón anímico, desanimadas y con poca energía en realizar actividades que solían disfrutar, de hecho empiezan a dormir y comer más, además de aislarse socialmente, una sensación parecida a hibernar.

Se trata de un trastorno descrito por primera vez en la década de los 80 por el psiquiatra Norman E. Rosenthal y afecta aproximadamente entre el 1 y 10% mundial, según una revisión publicada en una Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.

“Estos cambios lumínicos que se dan al inicio del otoño-primavera varían alrededor de un 30%. Por tanto, las personas se ven obligadas a cambiar sus patrones de sueño y, si bien no es el único factor desencadenante, sí tiene un efecto importante en la asimilación de vitamina D y los neurotransmisores”, explicó la psicóloga de la Clínica Las Condes, Paola Mallea, en La Tercera.

A nivel del cuerpo, la serotonina -el neurotransmisor que regula el estado de ánimo- se reduce con la falta de luz natural, y a su vez aumenta la melatonina -hormona que permite mantener el ciclo normal de sueño-, esto es lo que genera los cambios en el sueño, estado de ánimo y comportamiento.

“Esto en sí mismo es una enfermedad de salud mental que requiere de atención. No es que a la persona le falte fuerza de voluntad, sino que hay un problema que necesita ser tratado”, sostiene la experta, por lo cual la psicoterapia junto con la farmacoterapia, podría ser una buena estrategia de intervención, aunque también existen otros elementos de apoyo: “Exponerse más a la luz solar -en los horarios de la mañana-, hacer actividades físicas al exterior, poner ojo a los patrones de sueño y alimentarse de manera saludable”, sugiere.