Donald Trump es investigado por el mismo delito por el que dimitió Nixon

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La trama del rusiagate es una bola de nieve que Trump no puede parar.

El fiscal especial a cargo de la investigación sobre el rusiagate, Robert Mueller, abrió una arista investigativa que apunta a una posible obstrucción de la justicia por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La acusación complica como pocas otras denuncias al presidente, debido a que podría conducir a un juicio político y evidenciar que el mandatario habría violado uno de los mandatos más relevantes de la presidencia estadounidense, que es no cometer perjuicio.

Claro ejemplo de cómo esto podría afectar a Trump, es el caso que vivió el ex presidente Richard Nixon, a quien en 1972 se le imputó el delito de obstrucción a la justicia en medio de la investigación del FBI sobre el caso Watergate. Pese a que Nixon presionó a la agencia federal para que abandonara la investigación, en 1974 se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en dimitir.

 

La situación que ha desencadenado la trama rusa en las elecciones estadounidenses es algo que parece tomar cada vez más relevancia, convirtiéndose en una bola de nieve que Trump no puede parar.

Fue el ex director del FBI, James Comey, quien instaló la trama luego de desvelar que días antes de su despido fulminante, Donald Trump le pidió que cesara la investigación en torno a las posibles relaciones entre el Gobierno ruso y su administración.

Ahora The Washington Post reveló que el fiscal especial de EE.UU. impulsa dicha arista, indagando en si la actuación de Trump hacia Comey supuso una obstrucción a la justicia.

Mueller es el encargado desde hace un mes de supervisar las conexiones entre Washington y Moscú. El hecho de que ahora ponga en la mira al presidente deja en claro que se profundizarán las pesquisas en torno de lo que reveló Comey, y según la historia nos ha enseñado, podría tener un desenlace no muy favorable para el mandatario.

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